MATRIMONIO INDISOLUBLE
Matrimonio Indisoluble
PROBLEMA:
El matrimonio fue instituido por Dios cuando creó al hombre y a la mujer. Para los cristianos, Jesucristo lo elevó a la dignidad de sacramento; un sacramento que da a los esposos una gracia especial para ser fieles uno al otro y santificarse la vida matrimonial y familiar, ya que el matrimonio cristiano es una auténtica vocación sobrenatural. El matrimonio religioso se establece con el consentimiento libre de cada uno de los dos contrayentes manifestado ante el representante de
¿Qué pasa si después descubrimos a nuestro príncipe azul o a la mujer soñada? ¿Debemos dejarla de lado sólo por esta absurda presión de
ENSAYO RESPUESTA DESDE LA IGLESIA CATÓLICA:
Nosotras opinamos que el matrimonio debe ser indisoluble, ya que se supone que cuando dos personas deciden casarse, es decir, unirse para toda la vida, es porque realmente se aman con sus virtudes y defectos, y no tendrían por qué tener problemas en su convivencia diaria. Aunque a veces hay discusiones, si las personas se aman no se van a herir mutuamente y encontrarán la solución a sus conflictos. Si no es así, deberían haber pensado mejor si casarse o no.
Además,
Los contrayentes toman un compromiso para siempre, de modo que ninguna autoridad puede disolver su matrimonio: el matrimonio “no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa, fuera de la muerte”.[1]
También esta doctrina es un bien para los mismos esposos, ya que la indisolubilidad del matrimonio garantiza la estabilidad de la familia, creando un ambiente ideal para el pleno desarrollo de la personalidad de los cónyuges y más especialmente de los hijos del matrimonio. El matrimonio indisoluble ofrece verdadera seguridad de estabilidad para los hijos y los cónyuges.
El Catecismo de
En su predicación, Jesús enseñó sin dudar el sentido original de la unión del hombre y la mujer, tal como Dios lo quiso al comienzo: la autorización, dada por Moisés, de repudiar a su mujer era una concesión a la dureza del corazón[2] (cf Mt 19,8); la unión matrimonial del hombre y la mujer es indisoluble: Dios mismo la estableció: “lo que Dios unió, que no lo separe el hombre” (Mt 19,6).
Esta insistencia, en la indisolubilidad del vínculo matrimonial pudo causar perplejidad y aparecer como una exigencia irrealizable[3] (cf Mt 19,10). Sin embargo, Jesús no impuso a los esposos una carga imposible de llevar y demasiado pesada (cf Mt 11,29-30), más pesada que
Por lo tanto, el matrimonio, como tantas instituciones humanas, las partes consienten el matrimonio libremente, y ninguna potestad puede obligar a una persona a consentir.
Sin embargo, mantener la llama del amor durante toda la vida no es una tarea fácil. El casarse no significa perder de vista todo aquello que se hizo para seducir a la pareja, al contrario, luego que hayan contraído matrimonio, compartirán experiencias y dificultades que todo matrimonio debe atravesar.
Mantener el interés y el entusiasmo dentro del matrimonio, no es sencillo. Hay actitudes que si las pones en práctica pueden ayudarte en esta difícil tarea de conservar un matrimonio feliz en todo el sentido de la palabra.
Se debe mantener una buena comunicación con la pareja, cuidar los detalles, ser cómplice de la pareja en todo momento, respetarse y, sobretodo, estar de cerca de Dios, ya que él fue el que los bendijo con su gracia.
Bárbara Gutiérrez y Sofía Romero, son alumnas destacadas del 1° Medio A del Colegio Nuestra Señora de Andacollo.
[1] Canon 1141

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